Ley Orgánica contra la Trata con Fines de Explotación Sexual

España es el primer país de Europa y el tercero del mundo en el que hay un mayor número de esclavas sexuales.  En 2017, según datos del CITCO (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado) la policía identificó a 155 víctimas por trata sexual y a 422 por explotación sexual (siendo esta línea muy delgada en muchas ocasiones). Si tomamos el dato de la UNODC que calcula que por cada víctima de trata identificada existen 20 más sin identificar, podemos estimar que sólo en el territorio español habría habido en 2017 unas 3.255 víctimas de trata, sin sumar las de años anteriores.

La trata con fines de explotación sexual es una forma más de violencia contra las mujeres o violencia de género, y de las más cruentas. Las mujeres que día tras día, hora tras hora, sobreviven a esta situación están acumulando una suma de violencias en carne propia: violencia sexual, física, psicológica, estigma, intimidaciones, robos, transmisión de infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados, mutilaciones genitales, etc. Sin embargo, la Ley Integral de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género no recoge las múltiples formas de violencia contra las mujeres, únicamente la violencia por parte de pareja o expareja, dejando al margen de garantías, ayudas, apoyos y asistencia a las mujeres supervivientes de la trata de personas con fines de explotación sexual.

Una cuestión de justicia

Hoy, Día Mundial Contra la Trata de Personas es un buen momento para recordar que el Pacto de Estado para la Violencia de Género que se aprobó en diciembre de 2017 recoge el compromiso por parte del Gobierno de elaborar una Ley Orgánica contra la Trata con Fines de Explotación Sexual (TFES). Desde entonces ha transcurrido ya más de un año y medio y aún no existe siquiera un anteproyecto de ley. El Plan Integral de Lucha contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, que sería lo que ha ocupado ese vacío (aunque de manera insuficiente), ha tenido vigencia desde el 2015 al 2018, por lo que actualmente no existe una herramienta a nivel nacional que contemple los derechos de las mujeres que están o que han sobrevivido a las situaciones de trata.

Una de las exigencias que desde las organizaciones que, como Asociación Trabe, trabajamos de cerca en esta realidad es que en la futura Ley Orgánica contra la Trata con Fines de Explotación Sexual el centro de la misma sean las supervivientes. Para ello debería recoger medidas de atención, asistencia, protección y reparación, y no solamente centrarse en la persecución del delito (como sucede en los instrumentos actuales, véase el artículo 177 Bis Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal). En caso contrario estaremos permitiendo que sean ellas las perseguidas por cuestiones de extranjería y documentación, sin ser identificadas como víctimas de trata ni poder acceder a derechos básicos. No hay tampoco condena de Estado hacia este crimen de lesa humanidad, por lo que no hay reparación simbólica. La mayor parte de las víctimas no tienen posibilidad de acceder al derecho de compensación y resarcimiento. Las indemnizaciones que prevé la Ley de delitos violentos y agresiones sexuales no son accesibles para ellas por no tener su documentación en regla, consecuencia directa de ser víctima de una red de trata. Esto, sumado a la desprotección a que están abocadas con el panorama legislativo actual, convierte esta reivindicación en una cuestión de justicia.

Es urgente poner en el centro el bienestar y la seguridad de las víctimas, dándoles acceso a itinerarios para su recuperación.
Es urgente hacer propuestas educativas y de sensibilización basadas en los valores de igualdad, no dominación, educación sexual y afectiva igualitarias.
Es urgente la condena de Estado a este crimen de lesa humanidad.
Es urgente una Ley Orgánica contra la Trata con Fines de Explotación Sexual que ponga en el centro a las mujeres.
Y es urgente que sea ya.


Ana García Barbeito, Trabajadora Social e Itxaso Sasiain Villanueva, Psicóloga. Asociación Trabe.