No, no se suicidan las personas valientes ni las cobardes ni las egoístas ni las altruistas. Se suicidan las personas como tú y como yo, es así de crudo.

Tampoco es cierto que la publicación de información sobre el suicidio promueva el suicidio (efecto Werther), de hecho, se ha demostrado que la publicación responsable, cuidadosa y respetuosa de información sobre el suicidio no sólo no genera efecto llamada, sino que ayuda a prevenir intentos suicidas (efecto Papageno).

Hablar de suicidio es prevenir el suicidio, así que hablemos:

Según los datos del INE, en el año 2019 el número de muertes por suicidio en España creció un 3,7% respecto al año anterior. En 2019, un total de 3.671 personas fallecieron por esta causa en nuestro país.

La relación existente entre suicidio y violencia de género es una realidad ignorada

Según los datos de esta misma fuente, de las personas fallecidas por esta causa, 2.771 fueron hombres y 900 fueron mujeres, por lo que continúan falleciendo el triple de hombres que de mujeres por esta razón.

El maltrato es la causa del 25% de los intentos de suicidio de las mujeres

El porcentaje de mujeres que se suicidan es considerablemente menor que el de hombres pero las tentativas de suicidio son mucho más elevadas en ellas. Lidia Luna – psicóloga, escritora, narradora y formadora- considera que el acceso a ciertos métodos puede explicar esta diferencia de cifras. “Los hombres acceden a vías más eficaces, en cambio las mujeres optan por otro tipo de métodos que les resultan más accesibles y ante los que es más fácil que haya un rescate, como la ingesta de medicamentos, por ejemplo”, explica. “Estas mujeres puede que se contabilicen como tentativas, pero realmente lo que quieren es suicidarse”.

La OMS recomienda actuar sobre los factores de riesgo, entre otros, el maltrato

En este sentido, en el informe sobre el estado de los Derechos Humanos de las personas con trastorno mental es España, realizado por la Confederación Salud Mental España y publicado en 2018, se expone: ”la relación existente entre suicidio y violencia de género es una realidad enormemente ignorada en medios de comunicación y estudios estadísticos”. Este informe, el cual añade un apartado específico sobre violencia de género y salud mental, explica que el maltrato constituye un factor precipitante que se considera la causa del 25% de los intentos de suicidio de las mujeres.

De hecho, la Organización mundial de la Salud (OMS) revela que uno de los mecanismos de abordaje de la prevención del suicidio es la actuación sobre factores de riesgo, como es el maltrato.

El número de fallecimientos por suicidio es 3 veces superior entre los hombres

Ahora bien, analizando la cifra muy preocupante y alarmante del número de hombres que se suicidan, no sólo en España, sino también en Europa (la tasa de suicidio masculina es cuatro veces mayor que la femenina en los países de la UE), si aplicamos la perspectiva de género nos encontramos con la masculinidad hegemónica y la tradicional socialización de género, entre otros factores, como explicación para esta triste realidad que va en aumento.

El modelo de masculinidad hegemónica imperante conlleva que los hombres tengan una enorme carencia en el manejo de las habilidades emocionales

Esta masculinidad identifica a los hombres con el control y la actividad que desempeñan. Existe una presión constante ejercida por nuestra sociedad para demostrar que se es un hombre ajustado al modelo patriarcal dominante; esto es, blanco, fuerte, con éxito económico, social y profesional, adulto, heterosexual y si además eres joven, mejor.

La otra cara de la moneda, siendo una los privilegios que esto les otorga, es la enorme carencia en el manejo de las habilidades emocionales, de conectarse con su vulnerabilidad y de saber acompañarse a sí mismos en momentos de dificultad pidiendo ayuda a profesionales cuando es necesario. Esto, sumado al acceso a métodos más eficaces para quitarse la vida, como antes mencionaba, explicaría el dramático número de muertes por suicidio en hombres, añadiendo otros factores.

Viendo estos datos, es necesario y urgente incluir la perspectiva de género en los planes nacionales de prevención del suicidio.

Sabemos también que el suicidio es un fenómeno multicausal y complejo. Por lo tanto, en esta decisión influye lo que ocurre en el ámbito social de la persona, en el contexto histórico que le ha tocado vivir, en el lugar donde reside, en su vida familiar, en su ámbito escolar/laboral, etc. Por lo que es vital aumentar los medios para prevenir la conducta suicida; más plazas para profesionales de la psicología clínica en la salud pública, al igual que la presencia de las mismas en atención primaria y formación en la materia a las personas profesionales que trabajan en primera línea. Hagamos que la salud emocional sea universal, y no sólo un privilegio de “quien se lo pueda pagar”.

El suicidio se puede prevenir, la depresión que no tratamos hoy podría ser el suicidio que lamentamos mañana. Cuidemos de nuestra salud mental, y cuidemos también de la de las demás personas.

Inma Piñón Rey

Psicóloga sanitaria experta en malestares de género y violencia de género