Cada 10 de diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos, coincidiendo con el aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que se aprobó en el año 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial.

Esta Declaración, admitida universalmente por la práctica totalidad de los Estados, fue la concreción de un verdadero catálogo de derechos humanos y libertades fundamentales básicas, y a día de hoy, sigue siendo un referente para la estabilidad política mundial, anteponiendo los derechos universales de todas las personas a cualquier interés público del Estado.

Nombres propios que dieron forma a la Declaración

En el marco del 73º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos conviene recordar a algunas de las mujeres que dieron forma a la Declaración y desempeñaron un papel fundamental en su elaboración, como Minerva Bernardino, Bertha Lutz, Virginia Gildersleeves, Wu Yi-Tang, Eleanor Roosevelt, Hansa Mehta, Begum Shaista Ikramullah, Bodil Begtrup, Marie-Hélène Lefaucheux, Evdokia Uralova o Lakshmi Menon, quienes defendieron la inclusión de determinados derechos, como la proclamación explícita en el artículo 2 del principio de prohibición de discriminación por razones de sexo, así como la revisión de un lenguaje que incluyera efectivamene a las mujeres, consiguiendo, por ejemplo, que el enunciado previsto de “Declaración Universal de los Derechos del Hombre” fuera sustituido por “Declaración Universal de los Derechos Humanos”.

¿Qué son los derechos humanos?

Según la Organización de las Naciones Unidas, los derechos humanos son derechos inherentes a todas las personas, sin distinción alguna de raza, sexo, nacionalidad, origen étnico, lengua, religión o cualquier otra condición; es decir, la misma definición consagra la universalidad de los derechos.

Sin embargo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, igual que la mayoría de instrumentos jurídicos nacionales e internacionales, supone la universalidad del sujeto jurídico invisibilizando las estructuras patriarcales de nuestra sociedad, evidenciando así el androcentrismo del derecho[1].

La invisibilización de las necesidades e impactos diferenciados de las mujeres hace necesario especificar sus derechos humanos, para el reconocimiento y protección de los mismos, mediante la aplicación de la perspectiva de género, que implica identificar cuando las diferencias entre hombres o mujeres permiten ser o no titulares de derechos y, como consecuencia, la facilidad o dificultad para ejercerlos y reclamarlos.

Ha sido necesaria una progresiva especificación de los derechos humanos para incluir los derechos humanos de las mujeres, adquiriendo esa primera definición de derechos humanos nuevos significados y dimensiones.

¿Cuál es la ruta a seguir?

No hay duda de que las mujeres tienen derecho a disfrutar de sus derechos humanos plenamente y sin ningún tipo de discriminación.

Sin embargo, en más de 50 países las mujeres se ven privadas de su derecho a adquirir, cambiar o retener su nacionalidad; en todo el mundo, las mujeres perciben un 23% menos que los hombres en concepto de ingresos económicos; las mujeres dedican 3 veces más horas que los hombres a las tareas domésticas y de cuidados no remuneradas; 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida; 1 de cada 3 niñas de entre 15 y 19 años han sido sometidas a la mutilación genital femenina; las mujeres apenas ocupan el 24% de los escaños parlamentarios en todo el mundo[2].

Vemos como el principio de igualdad y no discriminación, consagrado en la Declaración, está lejos de cumplirse si se atiende a las desigualdades por cuestión de género que siguen produciéndose a nivel mundial.

Como consecuencia, la materialización de los derechos humanos de las mujeres debe establecer medidas efectivas para garantizar la igualdad y la no discriminación; la integridad y la seguridad personal; el derecho a una vida libre de violencia; la educación; la protección de los derechos sexuales y reproductivos; los derechos laborales; la corresponsabilidad en los cuidados o la participación política de las mujeres.

De manera que, mientras haya una disparidad en el acceso a los derechos entre mujeres y hombres, la frase que inicia la declaración “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” no se habrá cumplido y, por lo tanto, la tarea por la igualdad de los derechos no habrá terminado. Si bien no existe una fórmula única para lograrla, la ruta de trabajo debe ser la implementación de un enfoque interseccional de todas las acciones y medidas llevadas a cabo y asumir que la igualdad se construye día tras día.

Alba Vesperinas

Abogada especialista en DD.HH. y género


Bibliografía

[1] Facio, Alda. Hacia otra teoría crítica del derecho. En: El Otro Derecho no. 36 (agosto, 2007) 147 p. LSA – Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos

[2] https://www.unwomen.org/es/digital-library/multimedia/2019/12/infographic-human-rights


Saber +

Las mujeres que dieron forma a la Declaración, ¡conócelas!