El 21 de marzo de 1960, en Shaperville (Sudáfrica), la policía abrió fuego matando a 69 personas e hiriendo a más de 180, quienes se manifestaban de forma pacífica contra la ley de pases del apartheid.

Todas eran de raza negra, todas luchaban por una sociedad que no las discriminara.

Apartheid: un sistema de desigualdad y discriminación

El apartheid fue un conjunto de leyes que establecía un sistema desigual y discriminatorio de cualquier persona que no fuera considerada blanca. Una de las medidas más racistas de esta política fue la aprobación de la ley de pases, que obligaba a las personas negras a llevar un pase siempre, de tal manera que el gobierno controlaba y restringía los desplazamientos de la población negra dentro del país.

Seis años después de la masacre de Sharpeville, la ONU declaró el 21 de marzo como el Día Internacional contra la Discriminación Racial.  No fue hasta 1992 cuando el sistema del Apartheid fue desmantelado.

Antirracismo

En 2020, la Asamblea general de la ONU aprobó una resolución para intensificar los esfuerzos en la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia. España se abstuvo en esta votación; no es casual este posicionamiento sino que es la forma de no participar activamente en la lucha contra el racismo.

Realmente, España está muy lejos de tener una actitud y una política antirracista. Pero, ¿qué es el antirracismo? como explica Terence Kellel antirracismo identifica fundamentalmente las estructuras, las políticas y las creencias que crean el racismo en la sociedad”.

En el manifiesto publicado por la Comunidad Negra Africana y Afrodescendiente en España (CNAAE) por el 21 de marzo del año pasado, señalaban que “el crecimiento del discurso de odio racista dirigido contra nuestras comunidades no se combate con gestos vacíos de condena de expresiones o actos racistas, este tipo de acciones son insuficientes. La sociedad y las instituciones deben adquirir un compromiso real con el antirracismo, éste deber pasa necesariamente por exigir junto a nosotras cambios estructurales, políticas públicas antirracistas, nuevas normas que garanticen nuestros derechos, incluyendo el derecho a la memoria”.

Día a día contra el racismo

Y ¿qué podemos hacer nosotras en nuestra vida cotidiana para combatir el racismo? Muchas veces pensamos que es algo ajeno y lejano a nosotras, que en nuestro entorno y nosotras mismas no lo reproducimos.

El racismo está a nivel macro y a nivel micro, está en nuestro día a día, está en nuestra educación, en nuestra cultura, en nuestro trabajo, en nuestro lenguaje, está en nosotras. Es muy importante identificarlo, tomar partida y atajarlo.

Silvia Albert Sopale habla de cómo ser antirracista, refiriendo entre algunas cosas que “si quieres ser antirracista, reconoce cuándo lo eres y esfuérzate por dejar de serlo, cambia el chino por el bazar y el paki por el minisúper, conoce a esas personas de esa cultura que tanto te gusta antes de usarla, toma tu responsabilidad, averigua cómo usar tu privilegio, exige contenidos exentos de racismo, no toleres el racismo, reconoce que crecimos en una educación racista y combate las ideas racistas”.

¿Somos racistas?

El racismo está en nuestras vidas de manera presente y constante desde:

  • las continuas paradas policiales por el perfil racial;
  • a quien alquila una vivienda y pone mil impedimentos al escuchar un acento de fuera;
  • a quien toca el pelo afro sin pedir permiso o protege su bolso cuando se cruza con una persona negra o racializada;
  • cuando obviamos que hay personas negras españolas;
  • al llamar a un color concreto, color carne, como si hubiera un único color de piel;
  • la escasez de población negra o racializada en puestos laborales cualificados y visibles;
  • cuando creemos que la integración es que se olvide todo lo relacionado con su cultura y costumbres -que son vividas como negativas- y adopten las de aquí;
  • cuando entendemos que nuestra forma de crianza es la única correcta;
  • cuando es difícil encontrar representación de personas negras en el cine o en la TV y raramente son protagonistas -en relación a esto la periodista inglesa Eddo-Lodge escribió: “a los cuatro años le pregunté a mi madre cuando me volvería blanca, porque todos los buenos en TV eran blancos y todos los malos eran negros o mestizos”-.
  • En definitiva, cuando nos ofende que nos señalen una actitud racista y tachamos de exagerada a la persona que nos ha hecho el señalamiento.

 

Desirée Bela-Lobedde en su página web refiere que “una gran parte de la población no está acostumbrada a hablar de racismo. Es un tema que genera muchas reticencias y hay personas que solo hablan de ello cuando ocurre un hecho al que se le da cobertura en las noticias, sobre todo a nivel internacional, y se difunde alrededor del mundo. Eso deja pocas oportunidades para hablar de racismo con calma. Piénsalo: ¿hablas sobre racismo en tu entorno? Es probable que, si en tu entorno no hay personas a las que el racismo les afecte, este sea un tema que ni siquiera forme parte de tu realidad cotidiana.”

Educación desde la infancia

La lucha contra el racismo debe empezar desde la infancia, es el primer paso para erradicar la discriminación racial. Es necesario meter más melanina en nuestras escuelas; conocer y estudiar referentes no sólo blancxs; que haya representación de la diversidad racial en los materiales escolares; que se aborde el racismo en las aulas y se piensen estrategias y formas de hacer para construir escuelas antirracistas. Es urgente dejar de invisibilizar a las personas negras y racializadas.

Tenemos que reconocer y verbalizar el problema, crear conciencia pública. Vivimos y mantenemos un sistema que es estructuralmente racista, construido en el privilegio y en la identidad blanca.

Necesitamos escuchar más, leer más y conocer más, para entender mejor la negritud y ser conscientes de nuestro privilegio. Como dijo Angela Davis “en una sociedad racista no basta con no ser racista. Hay que ser antirracista”. Es nuestra obligación poner todos los medios para serlo.

 

*Este artículo está escrito tras haber consultado múltiples fuentes, reflexiones y citas de personas activistas en la lucha antirracista y referentes para mí en la deconstrucción y revisión permanente de mi privilegio blanco. Todas ellas son de raza negra, todas luchan por una sociedad que no discrimine, todas luchan por la defensa de los Derechos Humanos, al igual que todas aquellas que se manifestaban en Shaperville.

Está escrito así, porque creo que nadie mejor que ellas pueden hablar sobre ello.

Miriam Ferrari Moratinos

Trabajadora Social en el Centro de Atención Integral a Mujeres Concepción Arenal